Para que no me acusen de plagio, este post NO LO ESCRIBÍ YO. Es del sitio web www.grafiscopio.com, que debo decir que está muy bueno. Este es el link del post original http://www.grafiscopio.com/la-importancia-estrategica-de-tu-vida-social/.
Si bien no habla exactamente de Comunicación Efectiva, reconozco que suelo comentar mucho sobre este tema en mis clases, está más que claro que la práctica en las relaciones sociales nos llevarán a mejores oportunidades en el ámbito laboral (y por qué no en otros ámbitos también), pero muchas veces no lo intentamos, o por miedo, o porque es mal visto (muchas veces el que un conocido nos acerque a un trabajo es mal calificado como "pituto". En fin, lean mejor el artículo, ¡y aprovechen que es sábado para empezar a sociabilizar!
El título suena a oxímoron, pero visto con lupa tiene sentido. Mucho. Y es que al pensar en herramientas o métodos para conseguir clientes y hacer crecer nuestro negocio, lo primero que viene a la mente son un portafolio potente, publicidad, fondos de financiamiento o algún curso de marketing. Solo al final de la lista -y con suerte- consideramos uno que engloba a todos: lared de contactos.
Sin ser el “alma de la fiesta”, he cimentado mi carrera en base a redes sociales (físicas y virtuales), de las que soy tributario y promotor. Desde mi época escolar y universitaria fui reconocido entre mis compañeros por cierto talento para dibujar (sobre la media tal vez, pero nunca el mejor), que fue catapulta al egresar: cada vez que me contactó algún cliente, era por intermedio de un ex-compañero o amigo que conocía mi trabajo. Este recurso continúa funcionando eficazmente hasta hoy, pero serviría de poco si mi habilidad técnica no fuese acompañada de amabilidad.
1) HACER VIDA SOCIAL NO ES PERDER TIEMPO
Cultivar la vida social no debe ser visto como una pérdida de tiempo. Sé de varios colegas que se abstienen de ir a eventos (formales e informales) por pereza, timidez o porque prefieren aprovechar ese tiempo para trabajar. Sin darse cuenta están desperdiciando la oportunidad de mostrarse, intercambiar puntos de vista (aprender, sobre todo de otras disciplinas) o fabricar un potencial cliente.
En un artículo para revista Capital, sobre el mundo editorial (2014), Francisco Ortega comenta:«…Y también porque allí -en una editorial independiente- se hacen redes y a la hora de entrar al mundillo literario, no hay nada más útil que las redes. Hoy, de hecho, reemplazan la figura del agente.» Esto aplica casi calcado al medio gráfico o creativo. El mejor ‘agente’ puede surgir de una conversación informal, cuyo tema central ni siquiera empezó siendo el trabajo. De todos modos conviene estar preparado y con radar encendido: a reunión que vayas, lleva y reparte tu tarjeta.
2) FUNDAMENTO Y VALOR DEL “PITUTO”
¿Cómo explicas que los profesionales más solicitados o con mejores ingresos no siempre sean los más talentosos (y a veces, ni siquiera profesionales)? Sería injusto tacharlos de estafadores, salvo para quienes los envidian o no trabajan lo que ellos sí: desarrollar habilidades blandas(soft-skills) y generar vínculos de confianza, primera fase -y una de las más importantes- en toda negociación exitosa.
En su artículo “El valor histórico del pituto” (Revista de Sociología U. de Chile, 2006),Emmanuelle Barozet afirma: «Quienes lo usan poco -el pituto- suelen tener un capital social extremadamente reducido, lo que conlleva una rápida degradación del capital económico, debido a que el acceso a un empleo también depende del intercambio de favores», lo que confirma -aunque en otro ámbito- la tesis de Fernando del Vecchio, respecto a que los diseñadores (y otros profesionales) creemos equivocadamente que el éxito o rentabilidad de nuestro negocio se juega principalmente en el producto (qué tan bien hecho esté), descuidando lo que gira en torno a aquel, y lo primero que vendemos: el servicio.
3) ENCANTO: SE NACE… Y SE HACE
Hay dos tipos de personas: los que tienen “ángel” y los que no. Por ángel entendemos una forma específica de carisma (del griego “poder del espíritu sobre el espíritu”): el encanto, la gracia, esa facultad que ostentan individuos bien parecidos, simpáticos, o ambos (este último caso, una combinación irresistible). Pero no todos son así; la mayoría debemos trabajarlo, y esto puede ser especialmente difícil para alguien tímido, que primero debe esforzarse por sociabilizar antes de aspirar a ser simpático: “Quisiera llevar un letrero al cuello que diga que no soy pesada. Sólo tímida”, se lamentaba una amiga. El problema con la timidez es justamente ese: los demás la interpretan como rigidez o incluso arrogancia, y casi nadie tiene tiempo ni ganas de descifrar las verdaderas intenciones de un extraño.
Pero todo puede ejercitarse, incluso el encanto. Para ello debes deshacerte de complejos y orgullo, y actuar un estado de ánimo optimista (en persona y en tus redes tecnológicas), siempre orientado por esa ley de Murphy: «Trate de llevarse bien con todo el mundo. Nunca se sabe quién será miembro del jurado.» Un buen comienzo es echar vistazo a este interesante artículo de General Assembly, titulado nada menos que guía de creación de redes para introvertidos.
Ser simpático abre oportunidades de negocio. «Nadie quiere trabajar con un idiota», resume en forma categórica y brillante Mike Monteiro en Design is a Job. No se trata de ser un bufón o un lameculos, sino de ser agradable.
4) ABRIRSE PARA GANAR
Según la escuela psicológica conductista, los temores se superan con exposición al objeto del miedo. De igual forma, en la medida en que nos exponemos a situaciones sociales vamos ganando una serie de recursos que servirán a nuestro desempeño profesional: soltura en las relaciones humanas, ampliación de nuestra red de contactos y, por qué no decirlo, prestigio. Las personas en cargos relevantes que saben quién y cómo eres serán tu mejor carta de recomendación o santo en la corte al negociar. No temas “ponerte el personaje” si eso reporta ganancias y oportunidades